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Consultar en el momento adecuado y a la persona indicada es fundamental en la posibilidad de alcanzar el embarazo en una pareja con un trastorno de infertilidad. El estudio de poblaciones muy grandes de parejas en edad reproductiva ha demostrado que cuando una pareja sostiene una vida sexual periódica sin ningún tipo de método para evitar el embarazo, luego de un año tiene un 85% de probabilidades de haber logrado un embarazo.
Si este embarazo no se logra en el primer año de vida sexual activa sin planificación familiar se debe consultar a un especialista, ya que el chance de embarazo durante el segundo año se disminuye de manera drástica, por lo cual se consolida en este momento un diagnóstico de infertilidad en la pareja. Sin embargo las sociedades de medicina reproductiva recomiendan que se consulte antes en caso de que la mujer tenga más de 35 años de edad o existan antecedentes en la historia médica de la pareja que hagan preveer dificultad para lograr un embarazo.
- ¿Lleva más de un año de vida sexual periódica sin ningún método para evitar el embarazo, sin haberlo logrado?
- ¿Es una mujer con más de 35 años y lleva más de 6 meses sin lograrlo?
- ¿Sufre fuertes cólicos menstruales o tiene antecedentes de endometriosis?
- ¿Sufre ovario poliquístico, tienen síntomas como ciclos menstruales irregulares, aumento del vello en el cuerpo y cara, acne, piel grasosa y/o sangrados vaginales anormales?
- ¿Le han realizado un diagnostico de síndrome adherencial o tiene antecedes de infecciones pélvicas, cirugías abdominales o apendicitis perforada?
- ¿Tiene antecedentes de enfermedades o malformaciones del útero como miomatosis uterina y tabiques uterinos?
- ¿Tiene antecedentes de patologías de los testículos como paperas con compromisos de los testículos, varicocele, traumas testiculares u /o atrofia testicular?
- ¿Sufre de trastornos de sexualidad que impidan una vida sexual periódica y/o eficiente desde el punto de vista reproductivos, como la impotencia (imposibilidad para lograr una erección) y el vaginismo (dolor severo en le momento de la penetración) de la mujer?
- ¿Tiene dificultades para la eyaculación por cirugías previas de la próstata, trastornos sicológicos, malformaciones en los genitales o enfermedades neurológicas o metabólicas como la diabetes?
Si usted ha contestado afirmativamente a alguna de estas preguntas, le sugerimos que consulte a un especialista.
A continuación encontrarán las condiciones que deben llevar a que se consulte a un especialista en reproducción:
1. Luego de un año de vida sexual periódica sin ningún método para evitar el embarazo, sin haberlo logrado. Es de anotar que este punto se aplica también para los casos en los cuales no se han realizado estrategias para buscar el embarazo como planear las relaciones sexuales de acuerdo con la ovulación.
2. Este periódo debe ser de 6 meses para las parejas cuya mujer tenga más de 35 años de edad.
3. No se debe esperar para consultar en casos con antecedentes de:
- Diagnóstico de endometriosis o sospecha de sufrir esta patología por síntomas como cólicos menstruales fuertes e incapacitantes.
- Diagnóstico de Síndrome de Ovario Poliquístico o sospecha de sufrir esta patología por síntomas como ciclos menstruales irregulares, aumento del vello en el cuerpo y la cara, acne, piel grasosa y/o sangrados vaginales anormales.
- Diagnóstico de Síndrome adherencial en la plevis o abdomen o sospecha de sufrir esta patología por antecedentes como infecciones pélvicas previas (enfermedad pélvica inflamatoria), cirugías abdominales previas o apendicitis perforada.
- Antecedente de enfermedades o malformaciones del útero como miomatosis uterina y tabiques uterinos.
- Antecedente de patologías de los testículos como paperas con compromiso de los testículos, varicocele (varices testiculares), traumas testiculares y/o atrofia testicular.
- Antecedente de trastornos de la sexualidad que impidan una vida sexual periódica y/o eficiente desde el punto de vista reproductivo como la impotencia (imposibilidad para lograr una erección) y las dificultades para la eyaculación (por cirugías previas de la próstata, trastornos sicológicos, malformaciones en los genitales o enfermedades neurológicas o metabólicas como la diabetes) en el hombre y el vaginismo (dolor severo en el momento de la penetración) en la mujer.
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